Mitos sobre los antidepresivos
En torno a los antidepresivos han surgido muchos mitos que provocan miedo y desaniman a tratarse. Sin embargo, están entre los medicamentos más estudiados de la medicina. Aclaramos los malentendidos más frecuentes, con rigor y sin adornos.
¿De dónde vienen los mitos?
La depresión y su tratamiento siguen siendo a menudo un tema tabú, y el conocimiento procede más de rumores, foros de internet y experiencias difíciles aisladas que de la consulta. Como resultado, muchas personas posponen el tratamiento durante meses, tienen miedo de empezarlo o dejan el medicamento demasiado pronto, y se exponen a una recaída.
Mientras tanto, los antidepresivos se usan desde hace varias décadas en millones de pacientes y están entre los medicamentos más estudiados de la medicina. A continuación contrastamos los mitos más frecuentes con lo que realmente muestran los estudios.
«Los antidepresivos provocan adicción»
No provocan adicción. Hablamos de adicción cuando aparecen euforia, ansia por la sustancia y necesidad de aumentar la dosis para lograr el mismo efecto; los antidepresivos no tienen estas características. No se «toman por placer» y no provocan un impulso compulsivo.
Pueden confundir los síntomas de retirada tras una interrupción brusca: mareos, irritabilidad, sensación de «calambres» en la cabeza o síntomas gripales. No es lo mismo que una adicción; es una señal de que el cuerpo se ha acostumbrado al medicamento, igual que se acostumbra a muchos otros, por ejemplo para la tensión alta. Por eso el medicamento se retira de forma gradual, según un plan acordado en la consulta, y no de un día para otro.
«Cambian la personalidad»
Los medicamentos no cambian quién eres. La depresión y la ansiedad pueden apagar la energía, la alegría y los intereses; el tratamiento retira ese «filtro», por lo que muchas personas dicen que solo con el medicamento «vuelven a ser ellas mismas», en lugar de convertirse en otra persona.
Algunas personas, en cambio, describen una menor intensidad de las emociones, tanto las difíciles como las agradables. A veces se percibe como un alivio, pero cuando molesta se puede reducir la dosis o cambiar de medicamento. Conviene comentar esta sensación, porque suele poder aliviarse.
«Deberían funcionar de inmediato»
La mejora del ánimo se desarrolla de forma gradual, normalmente tras 2 a 4, a veces 6 semanas. Los antidepresivos no actúan de forma inmediata ni dan un «subidón» como los estimulantes: no notarás un cambio con la primera pastilla.
Esto importa, porque los efectos secundarios pueden ser lo contrario: pueden aparecer en los primeros días y desaparecer antes de que llegue la mejora. Por eso el inicio del tratamiento suele ser lo más difícil y merece la pena superarlo, sin desanimarse antes de tiempo.
«En cuanto me sienta mejor, podré dejar el medicamento enseguida»
Es una de las causas más frecuentes de recaída. Mejorar significa que el medicamento funciona, no que ya se pueda dejar. Una vez que los síntomas han cedido, el tratamiento continúa un tiempo más para consolidar el efecto y reducir el riesgo de recaída. Cuándo y cómo terminar el tratamiento se decide de forma conjunta en la consulta.
«Los tomaré el resto de mi vida»
La gran mayoría de las personas toma antidepresivos solo durante el tiempo que necesita el tratamiento: hasta que los síntomas ceden y algún tiempo después, para consolidar el efecto. La necesidad de tomarlos de forma indefinida es muy poco probable. La duración del tratamiento y su fin los decides de forma conjunta en la consulta.
«Tomar medicación es señal de debilidad»
La depresión es una enfermedad, no una cuestión de fuerza de voluntad o de carácter: se relaciona con cambios en el funcionamiento del cerebro sobre los que no se tiene control directo. Nadie acusa de «debilidad» a una persona con diabetes que se pone insulina.
Buscar tratamiento no es «tomar el camino fácil», sino una decisión responsable y la elección de un método eficaz y estudiado. No hay que arreglárselas en solitario, y los intentos de «aguantar» una depresión grave sin ayuda pueden ser peligrosos.
«Los medicamentos solo enmascaran el problema, no tratan la causa»
Los antidepresivos equilibran el funcionamiento de los sistemas de mensajeros del cerebro, lo que reduce realmente los síntomas y permite recuperar la energía y la capacidad de actuar. Gracias a ello, a muchas personas les resulta más fácil aprovechar la psicoterapia e introducir cambios en su vida que actúan sobre las causas. Los mejores resultados suelen provenir de combinar la farmacoterapia con la psicoterapia.
«Los métodos naturales son más seguros»
Natural no significa inofensivo para la salud. La hierba de San Juan se anuncia a veces como un remedio suave para el ánimo, pero tiene numerosas interacciones, a veces peligrosas: debilita la acción de muchos medicamentos (entre otros los anticonceptivos) y, combinada con antidepresivos, puede provocar un síndrome serotoninérgico.
Los complementos alimenticios tampoco están sujetos a un control tan estricto como los medicamentos, por lo que su composición y su dosis pueden ser inciertas. Esto no significa que el estilo de vida no importe (el sueño, el movimiento y la dieta apoyan realmente el tratamiento), pero no sustituyen a los métodos probados. Conviene comunicar en la consulta cada complemento y planta.
«No se puede vivir con normalidad durante el tratamiento»
La mayoría de las personas, durante el tratamiento, trabaja, estudia, conduce y funciona como antes. Los antidepresivos no suelen impedir conducir, aunque al principio, cuando pueden aparecer somnolencia o mareos, conviene tener precaución.
Es mejor evitar el alcohol, sobre todo en las primeras semanas: aumenta la somnolencia, empeora el ánimo y dificulta valorar si el medicamento funciona. Sin embargo, el tratamiento en sí no significa renunciar a una vida normal. Resuelve en la consulta las dudas sobre conducir, el trabajo por turnos o la combinación con otros medicamentos.
Si tienes dudas sobre tu tratamiento, no dejes el medicamento por tu cuenta: coméntalo en la consulta. Es la mejor manera de separar los hechos de los mitos en tu situación.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye una consulta médica. La elección del medicamento, la dosis y cualquier cambio en el tratamiento se deciden siempre de forma conjunta en la consulta.