Este artículo se ha traducido automáticamente del polaco.

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Farmacoterapia

Antidepresivos: los efectos secundarios más frecuentes y cómo afrontarlos

Los antidepresivos actuales son eficaces y se toleran bien pero, como cualquier medicamento, pueden provocar efectos secundarios. La mayoría aparece al inicio del tratamiento y disminuye a medida que el cuerpo se acostumbra al fármaco. Explicamos qué cabe esperar, cómo afrontar las molestias más frecuentes y cuándo ponerse en contacto con la consulta.

¿Por qué los antidepresivos provocan efectos secundarios?

Los medicamentos más usados (de los grupos ISRS e IRSN) aumentan en el cerebro el nivel de serotonina y, algunos de ellos, también de noradrenalina. Sin embargo, esos mismos mensajeros actúan también fuera del cerebro, entre otros en el intestino, los vasos sanguíneos y otros órganos. Por eso, al inicio del tratamiento el cuerpo debe acostumbrarse al cambio, y la mayoría de las molestias son temporales.

Antes de empezar: qué esperar

Los efectos secundarios suelen aparecer en los primeros días, mientras que la mejora del ánimo llega más tarde, tras 2 a 4, a veces 6 semanas. Es una paradoja aparente: primero se pueden notar las molestias y solo después los beneficios. Por eso el inicio del tratamiento suele ser lo más difícil y merece la pena superarlo.

No suspendas el medicamento por tu cuenta, aunque los primeros días te sientas peor. Comenta cada molestia en la consulta; por lo general bastan pequeños cambios (la hora de la toma, la dosis, la forma de tomarlo) para pasar este periodo con más suavidad.

Los efectos secundarios más frecuentes y cómo afrontarlos

Náuseas y molestias estomacales

Es la molestia más frecuente al inicio del tratamiento. Suele desaparecer en 1–2 semanas. Ayuda tomar el medicamento con una comida, hacer porciones de comida más pequeñas y frecuentes y el jengibre en cápsulas: normalmente 250 mg hasta cuatro veces al día, es decir, hasta unos 1000 mg diarios (el jengibre fresco y la infusión de jengibre actúan con menos fuerza y son más difíciles de dosificar). Si las náuseas son intensas, se puede reducir la dosis durante un tiempo.

Dolores de cabeza

Frecuentes en los primeros días y por lo general pasajeros. Suelen bastar la hidratación, el descanso y un analgésico común durante unos días. Conviene comunicar en la consulta los dolores de cabeza persistentes o intensos.

Problemas de sueño: insomnio o somnolencia

Algunos medicamentos tienen un efecto estimulante y pueden dificultar conciliar el sueño; otros son calmantes y provocan somnolencia. Por eso, en la consulta se ajustan las horas de la toma para evitar el efecto no deseado. Además ayuda cuidar la higiene del sueño: horarios regulares y limitar la cafeína y las pantallas por la noche.

Inquietud y agitación al inicio del tratamiento

En algunas personas, la ansiedad, la inquietud o una sensación de aceleración interior aumentan en los primeros días. Suele pasar al cabo de unos días o un par de semanas, y empezar con una dosis pequeña reduce el riesgo. Comunica en la consulta la inquietud o la agitación intensas.

Problemas sexuales

Están entre los efectos secundarios más frecuentes y persistentes: descenso del deseo, dificultad para la excitación o para alcanzar el orgasmo. No desaparecen tan fácilmente como las náuseas, pero tienen varias soluciones: reducir la dosis, cambiar a un medicamento con menos efecto sobre la esfera sexual (por ejemplo bupropión, mirtazapina, vortioxetina o trazodona) o añadir otro medicamento. Cada cambio se acuerda en la consulta. Conviene hablar de ello: es un problema frecuente y con solución.

Cambios en el apetito y el peso

La mayoría de los antidepresivos de uso más habitual son neutros para el peso; solo algunos provocan un aumento real. Ayudan la actividad física regular y una dieta equilibrada. Si el aumento de peso es importante o te molesta, habla en la consulta sobre cambiar de medicamento.

Sequedad de boca, estreñimiento y sudoración

Aparecen con más frecuencia con algunos medicamentos. El agua y el chicle sin azúcar alivian la sequedad de boca; para el estreñimiento ayudan la fibra, los líquidos y el movimiento; la sudoración suele disminuir con el tiempo. Cuando las molestias son incómodas, coméntalas en la consulta.

Embotamiento emocional

Algunas personas describen una menor intensidad de las emociones, tanto las difíciles como las agradables. A veces se percibe como un alivio, pero cuando molesta se puede reducir la dosis o cambiar de medicamento. Esto también conviene comentarlo en la consulta.

Síntomas de retirada: por qué no se debe suspender el medicamento de forma brusca

Interrumpir el tratamiento de forma brusca puede provocar síntomas de retirada: mareos, sensación de "calambres" en la cabeza, irritabilidad, síntomas gripales y alteraciones del sueño. No es una adicción, sino una señal de que el cuerpo se ha acostumbrado al medicamento. Por eso el medicamento se retira de forma gradual, según un plan acordado en la consulta.

Cuándo contactar con la consulta con urgencia

La mayoría de los efectos secundarios son leves y pasajeros, pero algunos síntomas requieren una reacción rápida. Ponte en contacto con la consulta si aparecen:

  • un aumento de los pensamientos de rendirse o suicidas, sobre todo en las primeras semanas y en personas jóvenes,
  • inquietud, agitación o insomnio intensos que impiden el funcionamiento normal,
  • síntomas del síndrome serotoninérgico: fiebre alta, temblor o rigidez muscular, latidos rápidos del corazón, confusión y sudoración abundante, sobre todo tras añadir otro medicamento,
  • síntomas de una reacción alérgica: erupción, hinchazón, dificultad para respirar,
  • un estado de ánimo inusualmente bueno con energía excesiva y menor necesidad de dormir, que pueden anunciar un cambio a una fase maníaca.

Si los síntomas son intensos o preocupantes, no esperes a la próxima visita: ponte en contacto con la consulta. En una emergencia con riesgo para la vida, llama al 112.

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye una consulta médica. La elección del medicamento, la dosis y cualquier cambio en el tratamiento se deciden siempre de forma conjunta en la consulta.

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